BIQ: un edificio vivo en Alemania

La arquitectura avanza y es cada vez más sustentable.

En diciembre de 2011 comenzó a construirse en Alemania BIQ; el primer edificio vivo del mundo. Este proyecto arquitectónico, que es realidad desde marzo de 2013, requirió una inversión total de 3,4 millones de euros. ¿Será esta experiencia el inicio de una arquitectura cada vez más sustentable?

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El edifcio BIQ es una gran obra de la arquitectura moderna

BIQ, el edificio vivo de Alemania, es -sin lugar a dudas- una obra natural, eficiente y única en su especie. Se trata de un proyecto que combina los mejores avances de la ciencia, la tecnología de punta y la arquitectura moderna. BIQ llegó al mundo para romper esquemas, cambiar paradigmas y establecer nuevos estándares en cuanto a construcción sustentable.

Este edificio de 839 metros cuadrados, y con un área total de más de 1.350 metros cuadrados, es el primero en el mundo en ser diseñado -y construido- con un biorreactores en su fachada. Esto significa, que se trata de un edificio capaz de generar y autosuministrarse la energía necesaria para los habitantes que viven en él.

Se trata, por tanto, de un edificio vivo que promueve un concepto que será -o deseamos que sea- cada vez más común en nuestras ciudades del mañana.

BIQ Un edificio vivo en Alemania - Arquitectura

¿Cómo funciona el edificio BIQ en Alemania?

El funcionamiento de este edificio vivo es simple, al menos en lo teórico. Lo que se busca es utilizar todos los recursos naturales, renovables, capaces de producir energía sin generar impacto en el medio.

Para ello, los arquitectos y constructores han decidido dotar al edificio vivo de una segunda capa exterior en aquellos lados donde el sol llega directamente con sus rayos. En estas capas se han introducido microalgas provenientes del río Elba. Se trata de microorganismos vivos que, por el simple hecho de vivir y crecer, generan la energía que las personas utilizan.

Para que estos microorganismos crezcan, se les brinda periódicamente nutrientes líquidos y dióxido de carbono a través de un circuito de agua que se creó para tal fin. Una vez que las algas, por su tamaño, pueden ser cosechadas, son utilizadas para generar gas y la energía necesaria para la vida de los habitantes del edificio.

Pero, además, estas algas absorben la energía calórica del sol, por lo que sirven -además- para calefaccionar las unidades, así como el agua que se utiliza a diario; lo que permite ahorrar aún más energía eléctrica.

Por si ello no resultara suficiente, este sistema permite dotar al edificio vivo con un excelente sistema de aislación sonora y térmica, proporcionando sombra de luz brillante.

Lo interesante de este proyecto es que el exceso o sobrante de energía generada puede ser conservada o vendida a la red eléctrica existente en la ciudad. ¡Sorprendente!

BIQ Un edificio vivo en Alemania

El BIQ es un edificio vivo en el exterior y en el interior

Pero el concepto de edificio vivo que desarrolla BIQ excede a sus fachadas. Sucede que los arquitectos encargados del diseño del edificio han decidido que cada una de los 15 departamentos o unidades interiores no tengan ninguna configuración establecida.

Esto significa que son los propietarios o -eventualmente- los inquilinos quienes deciden cómo estarán conformadas las habitaciones de sus viviendas. Pero lo más interesante, es que cada una de las conformaciones elegidas pueden ser modificadas, de modo que las configuraciones de las viviendas respondan las diferentes necesidades que a lo largo de nuestras vidas tenemos como personas.

¿Te ha gustado el edificio vivo BIQ de Alemania?

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